Creer sin ver.
Reflexión #2
Encontré una vieja libreta de cartera, del porte de mi mano tal vez, color celeste, sucia y desgastada por el paso de los años. Siempre la llevaba conmigo, porque ahí me gustaba apuntar direcciones, frases reflexivas y versículos bíblicos que me llamaban la atención y me sostenían cuando sentía que todo a mi alrededor se redumbaba.
Han pasado más de dieciocho años , y a pesar de un par de mudanzas, de todas las carteras y pañaleras que he tenido, la libreta sigue apareciendo como un recordatorio silenioso de lo mucho que DIOS ha hecho en mi vida. Como si no quisiera irse, como si me dijera “ No olvides de dónde te saqué” att: Dios.
¿No te ha pasado alguna vez que encuentras algo viejo pero profundamente especial? ¿Que te conecta con un momento en el que empezabas a despertar por dentro? Cuando la abri, en la primera pagina decia:
“El que cree en mí, como dice la escritura de su interior, correrán ríos de agua viva.” Juan 7:37
Apunté este versículo porque me llamó la atención en aquel entonces, aún no tenía la buena costumbre o el hábito de leer y menos aún la Biblia, pero había empezado a asistir a grupos donde se hablaba de Dios y de su Reino. Fue ahí donde conocí a un señor llamado Carlos, de edad mayor y de pelo casi blanco porque sus canas ya empezaban a dominar el color oscuro de su cabello. Carlos amaba a Dios, mientras yo empezaba a hacerlo y estaba muy joven, hambrienta de algo más profundo para mi vida. Necesitaba sentido, propósito y llenura. Todo lo que él hablaba de Dios me atraía con fuerza.
Carlos explico ese versiculo, pero yo, torpe aun en el entendimiento, no logre comprender del todo “ Rios de agua viva”…pensaba
“Bueno, los ríos son caudalosos, fluyen, resfrescan, limpian… ¿Será que creer verdaderamente en Dios como Carlos lo hace se siente asi? ¿Refrescarán el alma de esa manera?
Lea ese versículo una y otra vez. Y aunque no entendía del todo, le pedía a Dios sentir lo que decía esa palabra.
Con el tiempo comprendí que la Biblia es más que un libro. Es un mensaje al hombre totalmente vivo, eficaz y eterno. Uno cree que esta leyendo un texto, un historia, pero en realidad, es el texto el que te lee a ti. Y para comprenderlo, no basta con abrirlo: hay que leerlo con el corazón abierto, pidiendo dirección al autor mismo. Porque solo Él puede darte el entendimiento si tu alma lo desea de verdad.
Al principio, de mi búsqueda espiritual (DIOS) no veía nada suceder. No sentía nada dentro de mí. Pero creí. Creí que un día esa promesa sería una realidad para mi vida. Con los años, con vivencias, con momentos de sequedad y de sed interior, he empezado a comprenderlo de otra manera.
Creer en JESÚS no es solo un “cree” intelectual o una afirmación de fe aislada. Es entrar en una relación profunda que el mismo hace y produce algo dentro de ti que no se estanca jamás: que haya vida, movimiento, renovación, purificación.
Por eso, si estas leyendo esto, te invito:
¿Estás con sed? ¿Sed de sentido , de paz, de perdón, de propósito, de descanso a tu alma?
Repite este versículo con todo tu corazón…
Y después de haberlo hecho: respira, bebe de Él, cree en Él. Porque quien se acerca a Jesús nunca más volverá a estar seco, de su interior correrán ríos de agua viva.
© Ruth Abarca Anton | Todos los derechos reservados.

